Emprender a los 50

por | 02-Jul-2018 | emprender

““En cuanto a las dificultades”, respondió Ferguson en un tono serio, “fueron hechas para ser superadas”.
Jules Gabriel Verne (1828 – 1905). Novelista, poeta y dramaturgo francés.

Cuando se pronuncia la palabra emprendedor solemos pensar en jóvenes recién salidos de la universidad con poca experiencia y muchas ideas en la cabeza, pero existe otra categoría de emprendedores empujados a ello por esa manía “de los mercados” de menospreciar la experiencia y la formación adquirida a golpe de esfuerzo durante años.

Sí, hablamos de aquellas personas que rondan los 50 años, que por razones “mercadológicas” han quedado en paro y tienen severas dificultades para reincorporarse a pesar de que a menudo tienen un CV consistente.

Con formación y una enorme experiencia a las espaldas, pero las empresas prefieren contratar jóvenes a un precio de junior y que son más fáciles de moldear. Tampoco el Estado tiene mucho interés en este colectivo, ya que la pensión que se les deberá pagar a la jubilación depende fuertemente de las cotizaciones a la Seguridad Social de los últimos años, de forma que si no han cotizado (porqué están en paro) o cotizan como autónomos, la base se reduce y la pensión futura también.

Las condiciones externas para las personas de esa franja de edad, son complicadas. Se hace necesario abrir nuevas vías de ingreso, crear y gestionar un negocio propio, según como se articule, puede ser la fuente de ingresos principal si persiste la falta de contratación por cuenta ajena o en caso de que milagrosamente se produzca, vale la pena mantener como fuente secundaria de ingresos, ya que nunca se sabe lo que va a ocurrir con la empresa que nos acaba de contratar y a estas alturas, más vale hacerse un “seguro”.

Si no se ha hecho antes, montar un negocio requiere adquirir nuevas habilidades o conocimientos. Si antes se trabajaba de carpintero y el negocio a emprender es de carpintería (por poner un ejemplo), ahora además de las habilidades productivas que ya se tienen, debemos aprender a vender, comprar, gestionar, conocimientos básicos de fiscalidad, pues ahora SOMOS la empresa.

También es cierto, que a esta edad, las equivocaciones cuestan más caras. Si se trata de reducir riesgos, I-Koaching es el instrumento eficaz.

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