El I Ching como Coach

  1. El I Ching constituye un método que, como una brújula precisa, permite al ser humano descubrir, conocer y aprovechar plenamente las conexiones globales entre sí mismo y el mundo para ayudarle a conocer cuál es la dinámica de funcionamiento de su entorno, enseñarle a desenredar los bloqueos que lo han llevado a la situación en que se encuentra y a guiarle para adecuar su vida a esta dinámica universal a fin de alcanzar el equilibrio y la armonía en el Aquí y Ahora.
  2. El I Ching es un método para ponernos en contacto con nuestro subconsciente, en el que yacen todas las respuestas, que nos anticipa cómo enfrentarnos a aquellas situaciones, dificultades y conflictos que crean bloqueos, para superarlas, fluir y tomar las decisiones correctas con una acción consciente y claridad mental.
  3. Desde el punto de vista del I Ching, el Cambio es la matriz del mundo.

Pero el Cambio sólo es cambio ya sea para mejor o para peor. Lo antinatural es el estancamiento. No obstante, el Cambio, es una noción que en sí misma nos incomoda porque nos hace salir de nuestra zona de confort. Cuando todo va bien, la sola perspectiva de que eso pueda cambiar nos angustia e inquieta. Pero es que cuando todo va mal, experimentamos otro tipo de angustia. La que se deriva de la impaciencia por un “cambio prometido” que nunca acaba de llegar. Ambas situaciones son estresantes y lo peor de todo, no sirven absolutamente para nada porque no podemos manejar “los tiempos del Tiempo”.

  1. El I Ching nos enseña a entender cómo funcionan las cosas, a dejarse llevar por el acontecer dinámico y armónico del Ahora, a reconocer que la misma idea de estabilidad en sí misma es un placebo que sólo nos ayuda a cerrar los ojos ante la esencia de la realidad, pero que al final siempre nos causará problemas porque la creencia en el mito del “para siempre jamás”, tarde o temprano se acabará estrellando contra el muro de la realidad, que sólo es Cambio y nada más que eso.
  2. El I Ching nos enseña a convivir con el Cambio como única realidad inevitable y permanente y a ver la síntesis y la plenitud integral de lo nuevo, a la vez que nos aporta herramientas poderosas para entender la transitoriedad de la dinámica cambiante del mundo y adaptarnos o anticiparnos a la misma, mostrarnos el camino sereno ante la vorágine del Cambio aunque fuera reine la tempestad.
  3. De esta manera el I Ching nos ayuda a superar la tensión y el desconcierto que surge en la relación con este mundo caótico y transitorio sin aferrarnos a teorías  pseudoespirituales ni a buscar justificaciones ontológicas que nos ofrezcan explicaciones bienpensantes para explicar el Caos.
  4. El I Ching es una herramienta sincrónica por excelencia y lo mismo que nos da una respuesta por su capacidad de sincronizarnos con nuestro yo verdadero, también nos ayuda a sincronizarnos con las circunstancias y a conocer cómo reconocer el momento oportuno, el lugar, las personas o el contexto más favorables para  fluir en un mundo en permanente cambio haciendo “surf” en la ola de la dinámica dominante en un momento dado.

Y lo más importante: el I Ching, como hiciera Sócrates, sólo es un método para que afloren desde nuestro interior todas las respuestas a todas las preguntas ya que el fundamento básico del Libro de las Mutaciones no exige ni adhesión a metafísica, doctrina, divinidad o gurú alguno que nos revele la verdad sobre nosotros mismos.

Esto en el método del I Ching no tiene lugar alguno ya que el punto de partida y el punto de llegada parte de un solo principio: cada cual es el único artífice de su destino.

No hay más.

“Yo no busco al estudiante, es él que me busca a mí. Si se me acerca con humildad y espíritu libre, le abriré las puertas de la Sabiduría, si lo hace de manera arrogante y con prejuicios, deberá esperar pacientemente a que su momento llegue”.

Hexagrama 4 del I Ching. “La relación entre el Maestro y el Estudiante”

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